Desde hace seis años el sector ferial celebra en el mes de junio su día internacional. En 2020 la efeméride tuvo un sabor más agrio que dulce. Veníamos del momento álgido de la pandemia y nuestra actividad estaba prácticamente paralizada.

Este año, el Día Internacional de las Ferias nos permite a todas las personas que formamos parte del sector celebrarlo con la esperanza de haber comenzado a ver la luz al final del túnel, y de estar empezando a recuperar la importancia de nuestra actividad para el crecimiento y la recuperación de los territorios de los que formamos parte.

Según datos proporcionados recientemente por la AFE (Asociación de Ferias Españolas), el sector mantuvo cerca del 37% de los certámenes programados inicialmente, en un ejercicio caracterizado por las restricciones sociosanitarias y de movilidad. Las ferias que se realizaron fueron mayoritariamente profesionales (54%).

El escenario al que nos enfrentamos en 2021 evoluciona favorablemente para la actividad ferial. La vacunación de la población marcha a buen ritmo y comienza a generar la confianza necesaria para que los expositores y los visitantes regresen a los recintos feriales.

Nosotros en Ficoba acabamos de tener la experiencia de Caravantur y la respuesta tanto de los expositores como de los visitantes ha sido muy buena.

La última encuesta realizada por la AFE confirma que una amplia mayoría de sus miembros, entre los que se encuentra Ficoba, coinciden en señalar que el sector ferial se recuperará de forma significativa en 2022, tras unos meses de reactivación gradual especialmente intensos en el segundo semestre del año en curso.

Pero a mi me gustaría poner el foco en otro aspecto de la encuesta que destaca el alto grado de consenso sobre la revalorización de los eventos ‘cara a cara’ tras la experiencia generada por la pandemia. Lo cierto es que en 2021 el 63% de las ferias se celebrarán en formato exclusivamente presencial, el 13% en formato híbrido y el 5% en digital, mientras el 19% han tenido que ser aplazadas o canceladas.

Los eventos digitales que posibilita la tecnología han sido la herramienta a la que nos hemos agarrado durante los meses más intensos de la pandemia para garantizar la continuidad de una parte de nuestra actividad.

La tecnología ha tenido su momento, pero también nos ha mostrado sus límites. El verdadero valor de nuestro sector, aunque se apoye en los medios tecnológicos para ampliar su alcance o mejorar su calidad, lo constituye el potencial de las relaciones presenciales, el ‘cara a cara’, sigue siendo la mejor herramienta de marketing.

Esta afirmación en boca de un responsable de un recinto ferial puede que no tenga mucho valor. Quizás tengan más repercusión las opiniones de muchos altos responsables de las grandes empresas tecnológicas mundiales, que están iniciando un regreso progresivo a las oficinas físicas.

Parece que somos animales de costumbres y, sobre todo, animales sociales, que damos lo mejor de nosotros cuando interactuamos de forma presencial con nuestros semejantes.

Todo ello nos lleva a pensar que la recuperación de la actividad ferial, del turismo de negocios y de los eventos en general está cada vez más cerca, siempre a expensas de la incertidumbre generada por una pandemia que todavía está entre nosotros.

El contexto para revitalizar la actividad va tomando forma, pero llevar a la práctica esa recuperación requiere además condiciones específicas en cada recinto ferial para pegarse a la realidad económica, social y cultural del territorio en el que opera, convertirse en un elemento de su cadena de valor y en un generador de oportunidades para las organizaciones de su entorno de influencia.

Todos los datos apuntan a que serán las ferias regionales las que primero salgan de la crisis, ya que no se ven tan condicionadas por las restricciones de movilidad que afectan a los certámenes internacionales. Una buena noticia para el Recinto Ferial de Gipuzkoa que en unos meses retomará su influencia como un agente dinamizador del territorio.

Para nosotros, para nuestra industria, vuelve la actividad con más argumentos y fuerzas renovadas. Para todos nosotros, vuelve lo importante, lo presencial, lo vivido, lo antropológico y eficaz. Vuelven las reuniones y eventos donde las personas interactúan y colaboran ‘cara a cara’.